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Bursitis

Actualizado: 25 de jun de 2019

Las bursas o bolsas sinoviales son pequeñas bolsas revestidas internamente por una membrana llamada sinovial, la misma que tenemos dentro de nuestras articulaciones. El contenido de estas bursas es el líquido sinovial, una sustancia de aspecto viscoso parecido a un gel. En el cuerpo humano existen más de 150 bolsas sinoviales que contribuyen a la protección contra los golpes y disminuyen la presión y la fricción entre dos estructuras vecinas (tendones, ligamentos y huesos), formando una especie de amortiguador entre las estructuras duras y blandas.

Están localizadas en muchas regiones del cuerpo, pero se concentran próximas a las articulaciones, en las áreas de contacto entre tendones, o tendones y huesos, o entre la superficie del hueso y la piel.


La bursitis trocantérea de la cadera es una de las que más afecta a las personas que practican deportes. El hombro, codo, pies y tobillos también presentan bursas menores, pero sintomáticas durante las inflamaciones. La rodilla posee alrededor de 8 bursas que pueden causar dolores intensos y limitantes.

Estas inflamaciones pueden ser causadas por:

- Traumatismos directos

- Algunos movimientos repetitivos de gran duración

- Enfermedades reumáticas como gota o artritis reumatoide

- Lesiones infectadas de la piel que pueden ir acompañadas de bursitis infectada en las áreas más próximas.


Una caída sobre la rodilla puede provocar por ejemplo, un aumento de producción de líquido o hasta sangrado de una o más bursas, produciendo bursitis traumática o aguda. Después de un traumatismo o esfuerzo repetitivo, las bursas pueden producir grandes volúmenes de líquido sinovial, causando aumento de temperatura local, dolor y limitaciones en los movimientos, según la distención de los tejidos blandos que tenga alrededor.

La articulación puede perder provisoriamente sus contornos habituales dando un aspecto de hinchazón localizado o hasta generalizado. Algunas bursitis pueden causar a largo plazo adhesiones de tejidos, cicatrices y calcificaciones.


La ecografía permite identificar las bursas y determinar sus dimensiones, además de revelar algunas características de su contenido. La resonancia magnética posibilita identificar las bolsas sinoviales de forma más anatómica, además de brindar otros diagnósticos como lesiones articulares y sinovitis.


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