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Cáncer Colorrectal (CCR)

Actualizado: 13 de may de 2019

El colon y el recto son partes del aparato digestivo. Forman un tubo largo, muscular, llamado intestino grueso.

Los alimentos digeridos parcialmente entran en el colon procediendo del intestino delgado. El colon extrae agua y nutrientes de los alimentos y convierte el resto en desechos (materia fecal). Los desechos pasan del colon al recto y luego al exterior del cuerpo por el ano.


El cáncer empieza en las células, que son las unidades básicas que forman los tejidos. Normalmente, las células crecen y se dividen para formar nuevas células a medida que el cuerpo las necesita. Cuando las células envejecen, mueren; y células nuevas las reemplazan.

Algunas veces este proceso ordenado se descontrola. Nuevas células se forman cuando el cuerpo no las necesita y células viejas no mueren cuando deberían morir. Estas células que no son necesarias forman una masa de tejido, que es lo que se llama tumor benigno o maligno.


Factores de riesgo

La investigación ha demostrado que hay personas que tienen más probabilidad de padecer CCR.

- Tener más de 50 años. La edad promedio al momento del diagnóstico es de 72 años.

- Pólipos colorrectales. Los pólipos son tumores en la pared interior del colon o del recto. La mayoría de los pólipos son benignos (no cancerosos), pero algunos pólipos (adenomas) pueden hacerse cancerosos. Al encontrar y extirpar los pólipos, puede reducirse el riesgo de CCR.

- Antecedentes familiares con CCR(padres, hermanos, hermanas o hijos) con antecedentes de cáncer colorrectal, especialmente si el familiar tuvo el cáncer a una edad joven. Si muchos familiares cercanos tienen antecedentes de CCR, el riesgo es aún mayor.

- Alteraciones genéticas. Los cambios en ciertos genes aumentan el riesgo de CCR.

-El cáncer de colon hereditario no polipósico (HNPCC) es causado por cambios en un gen HNPCC.

-La poliposis adenomatosa familiar es una enfermedad rara, hereditaria, en la que se forman cientos de pólipos en el colon y recto. Es causada por cambios en un gen específico llamado APC.

- Antecedentes personales de cáncer. La persona que ya ha tenido cáncer colorrectal, puede presentar cáncer colorrectal una segunda vez. También, las mujeres con antecedentes de cáncer de ovarios, de útero (endometrio), o de seno tienen un riesgo mayor de padecer CCR.

- Colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn. La persona que ha tenido alguna enfermedad que causa la inflamación del colon (como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn) por muchos años, tiene un riesgo mayor de presentar cáncer colorrectal.

- Dietas. Los estudios sugieren que las dietas ricas en grasa (especialmente la grasa animal) y pobres en calcio, ácido fólico y fibra pueden aumentar el riesgo de CCR. También, algunos estudios sugieren que las personas que consumen una dieta muy pobre en frutas y verduras pueden tener un riesgo mayor.

- Tabaco. La persona que fuma cigarrillos puede tener un riesgo mayor de presentar pólipos y CCR.

Puesto que las personas que tienen cáncer colorrectal pueden padecer esta enfermedad una segunda vez, es importante hacerse pruebas de seguimiento.


Exámenes selectivos de detección

Los exámenes personalizados de detección de cáncer según el sexo, la edad, los hábitos, etc. Los exámenes que se enumeran a continuación se usan para detectar pólipos, cáncer u otras áreas anormales.

- Análisis de sangre oculta en heces

- Sigmoidoscopia flexible: el especialista examina dentro del recto y del colon inferior (sigmoideo) con un tubo luminoso llamado sigmoidoscopio. Si se encuentran pólipos, se los extirpa en el momento. El procedimiento para extirpar pólipos se llama polipectomía.

-Colonoscopia: el especialista examina dentro del recto y todo el colon usando un tubo largo y luminoso llamado colonoscopio y si si hay pólipos se extirpan en el momento.

- Colonoscopía virtual. Este estudio se puede usar con personas que no pueden o no quieren someterse a un examen invasivo, como una colonoscopia. Es un tipo avanzado de tomografía computada del colon y el recto, se puede realizar con bastante rapidez y no requiere de un sedante. Se introduce un tubo pequeño y flexible en el recto para llenar de aire el colon y el recto, pero si hay pólipos no pueden extirparse, por lo que se deberá realizar una colonoscopía.

- Enema de bario con doble contraste. El paciente debe beber una solución de bario y se le bombea aire dentro del recto. Se toman varias imágenes de rayos X del colon y recto. El bario y el aire ayudan a que el colon y el recto se destaquen en las imágenes. Es posible que los pólipos o tumores se destaquen, pero no se extirpan los pólipos.

- Examen rectal digital. Un examen rectal forma parte con frecuencia de un examen físico de rutina y resulta muy útil para buscar áreas anormales con el tacto.


Síntomas

Un síntoma común de cáncer colorrectal es un cambio en las rutinas del intestino. En su etapa inicial por lo general no causa dolor. Es importante no esperar a sentir dolor para ver al doctor.

Otros síntomas son:

- Tener diarrea o estreñimiento

- Sentir que el intestino no se vacía por completo

- Encontrar sangre (ya sea de color rojo brillante o muy oscuro) en la materia fecal

- Deposición más delgada que de costumbre

- Dolores frecuentes por gas o cólicos, o tener la sensación de saciedad o hinchazón del vientre

- Pérdida de peso sin razón conocida

- Cansancio constante

- Náuseas y vómitos


Es importante que el paciente coma bien y que mantenga la máxima actividad posible. La persona necesita la cantidad suficiente de calorías para mantener un buen peso durante y después del tratamiento de cáncer, también necesita las proteínas, vitaminas y minerales que sean suficientes. La buena nutrición puede ayudar a que se sienta mejor y tenga más energías.

Muchas personas opinan que se sienten mejor cuando se mantienen activas. Caminar, hacer yoga, nadar y tener otras actividades pueden mantenerle fuerte y aumentar sus energías. Cualquiera que sea la actividad física que elija, asegúrese de consultar previamente con su médico antes de empezar.


Estudios por imágenes para detectar cáncer colorrectal

Los estudios por imágenes se pueden realizar por varias razones:

- Para encontrar áreas sospechosas que podrían ser cancerosas

- Saber cuán lejos se ha propagado el cáncer

- Ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz


Tomografía computada

Una tomografía computada (TC) utiliza rayos X para producir imágenes transversales detalladas del cuerpo. Este estudio puede ayudar a determinar si el cáncer de colon se ha propagado hacia el hígado o a otros órganos.


Ecografía

La ecografía utiliza ondas sonoras y sus ecos para producir imágenes del interior del cuerpo. Un pequeño instrumento parecido a un micrófono llamado transductor emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan contra los órganos. Una computadora convierte el eco en una imagen en la pantalla.

- Ecografía abdominal: para este examen, un técnico mueve el transductor por la piel sobre el abdomen. Este estudio se puede emplear para detectar tumores en el hígado, vesícula biliar, páncreas o en otro lugar de su abdomen, aunque no puede detectar tumores en el colon.

- Ecografía endorrectal: este estudio utiliza un transductor especial que se puede introducir en el recto. Se usa para ver qué tanto ha invadido el cáncer a través de la pared rectal y si ha llegado hasta órganos o tejidos cercanos, tal como los ganglios linfáticos.

- Ecografía intraoperatoria: este examen se realiza durante la cirugía. El transductor se coloca directamente sobre la superficie del hígado, lo cual hace que esta prueba sea muy útil en detectar la propagación del cáncer colorrectal al hígado. Esto permite al cirujano realizar una biopsia del tumor, si se detecta uno, mientras el paciente está dormido.


Resonancia magnética

Al igual que la TC, las imágenes por resonancia magnética (RM) muestran imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, las RM utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Para mostrar mejor los detalles, es posible que un material de contraste, llamado gadolinio, se inyecte en una vena antes de realizar el estudio.

La RM puede utilizarse para ver las áreas anormales en el hígado o el cerebro y la médula espinal que podrían ser propagación del cáncer.

RM endorrectal: los estudios de RM se pueden emplear en pacientes con cáncer rectal para determinar si el tumor se ha propagado a las estructuras adyacentes. Esto puede ayudar a planear la cirugía y otros tratamientos. Algunos médicos usan la RM endorrectal para mejorar la precisión de este estudio. Para realizar este estudio, el médico coloca una sonda llamada espiral endorrectal en el interior del recto. Durante el estudio, esta sonda permanece colocada por 30 a 45 minutos y puede causar algunas molestias.


Radiografía de tórax

Se puede realizar una radiografía después del diagnóstico de cáncer colorrectal para saber si el cáncer se ha propagado a los pulmones.


PET-TC, PET-RM / Tomografía por emisión de positrones

Por lo general, en la tomografía por emisión de positrones (PET) se utiliza una forma de glucosa radiactiva que se administra en la sangre. Las células del cuerpo asimilan diferentes cantidades de esa glucosa dependiendo de qué tan rápido estén creciendo. Las células cancerosas, que crecen rápidamente, son más propensas a absorber cantidades más grandes de glucosa que las células normales. Se usa una cámara especial para crear una imagen de las áreas de radiactividad en el cuerpo.

La imagen PET se fusiona con TC o RM, lo que permite al médico comparar las áreas de mayor radiactividad en el PET con una imagen más detallada

para saber si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo. Un PET también puede ser útil si su médico cree que el cáncer se ha propagado, pero no se sabe a dónde.


Angiografía

La angiografía es un estudio radiológico para examinar los vasos sanguíneos. Se inyecta un contraste en una arteria y luego se toman radiografías. El contraste delinea los vasos sanguíneos en las radiografías.

Si el cáncer se ha propagado al hígado, este estudio puede mostrar las arterias que suplen sangre a esos tumores. Esta información puede ayudar a los cirujanos a decidir si los tumores del hígado se pueden extirpar y, de ser así, puede ayudar a planificar la operación. La angiografía también puede ser útil en la planificación de otros tratamientos para la propagación del cáncer al hígado, como la embolización.


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