A través de los análisis clínicos es posible evaluar distintos sistemas del cuerpo, como el metabolismo, la función hepática y renal, el estado de la sangre, el equilibrio hormonal y la presencia de infecciones.
Realizarlos a tiempo permite:
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Detectar enfermedades en etapas tempranas
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Identificar factores de riesgo antes de que generen síntomas
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Controlar el estado general de salud
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Evaluar la respuesta a tratamientos médicos
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Hacer un seguimiento preciso y personalizado
Hematología
Evalúa la sangre y sus componentes.
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Hemograma completo
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Recuento de plaquetas
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Eritrosedimentación (VSG)
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Reticulocitos
Bioquímica clínica
Analiza el funcionamiento de órganos y el metabolismo.
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Glucosa
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Urea y creatinina
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Ionograma (sodio, potasio, cloro)
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Perfil lipídico (colesterol total, HDL, LDL, triglicéridos)
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Ácido úrico
Hepatograma
Evalúa el funcionamiento del hígado.
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Transaminasas (ALT, AST)
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Fosfatasa alcalina
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GGT
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Bilirrubina
Coagulación
Evalúa cómo coagula la sangre.
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Tiempo de protrombina (TP)
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KPTT
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INR
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Estudios de trombofilia
Nefrología (función renal)
Evalúa riñones y equilibrio de líquidos.
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Creatinina
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Urea
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Proteinuria
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Microalbuminuria
Orina
Analiza el sistema urinario y el estado general.
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Orina completa
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Urocultivo
Materia fecal
Evalúa el sistema digestivo.
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Coproparasitológico
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Sangre oculta en materia fecal
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Calprotectina fecal
Inmunología
Evalúa el sistema de defensas.
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Anticuerpos
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Factores autoinmunes
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Serologías
Bacteriología y microbiología
Detecta infecciones.
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Cultivos (orina, sangre, secreciones)
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Antibiogramas
Estudios especiales
Según indicación médica.
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Vitaminas (B12, D)
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Metales
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Estudios genéticos y moleculares

