Aplicación del PET-TC en:
En la práctica clínica, el PET-TC se
define como la mejor herramienta para la detección precoz de tumores y la
planificación del tratamiento, ayudando a reducir el número de biopsias
innecesarias e incluso algunas cirugías. A través de este estudio se puede
identificar si existe o no un tumor, si es benigno o maligno, dónde está
localizado, su extensión y si hay metástasis.
Estos nuevos procedimientos han
emergido como uno de los instrumentos más poderosos para detectar tumores
ocultos, conocer la fase de la enfermedad y predecir la real naturaleza de las
masas residuales que son muy difíciles de evaluar con otras técnicas de imagen.
Al tener la base anatómica de la TC para localizar los hallazgos, el PET mejora
un 50% la localización y demarcación del tumor primario, la invasión adyacente,
las adenopatías, metástasis y lesiones de dudosa etiología. Además se logra una
disminución de los falsos positivos y falsos negativos y permite diferenciar
alteraciones de distintos órganos y estructuras, lo que permite afinar con
precisión el manejo terapéutico.
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