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El PET-TC tiene gran potencial en la evaluación de diversos trastornos
infecciosos e inflamatorios y posee ciertas ventajas respecto a otras técnicas
de imagen convencionales, permitiendo en poco tiempo obtener resultados para el
tratamiento oportuno de los pacientes.
Los pacientes con VIH tienden a adquirir infecciones oportunistas,
desarrollando ciertas neoplasias malignas durante la evolución de la enfermedad.
EL PET-TC puede utilizarse con eficacia para detectar y diferenciar focos de
infección o transformaciones malignas. Puede detectar ganglios activados en
pacientes asintomáticos VIH positivos, desempeñando un papel importante en la
evaluación del sistema nervioso central, diferenciando la toxoplasmosis del
linfoma.
Otra aplicación se concentra en las infecciones ortopédicas. La osteomielitis
crónica es una infección de difícil tratamiento, caracterizada por la
destrucción inflamatoria progresiva y la nueva aposición del hueso circundante.
Gran cantidad de estudios han indicado al PET-TC tiene una sensibilidad del 100%
en la detección de infección ósea, por lo que un PET negativo, excluye
esencialmente una osteomielitis. A diferencia de otros estudios de diagnóstico
por imagen, el PET-TC no se ve afectado por los implantes de metal insertados
frecuentemente para reparar focos de fractura.
El PET-TC es muy sensible para detectar una infección periprotésica ya sea de
cadera como de rodilla.
En relación a la vasculitis, el PET-TC puede utilizarse para diagnosticar la
enfermedad precoz, detectar la actividad (incluso en cambios crónicos) y
monitorizar la eficacia del tratamiento.
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